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{Mayo 14, 2008}   Flexibilidad y libertad en el trabajo

“Tienes libertad para hacer lo que quieras”

¿Qué significa realmente? ¿En serio que tienes libertad? Sólo el nombre del cliente y lo que quiere: Folleto, valla, expositor, etc. Nada más. No hay reglas, no hay indicaciones, libertad absoluta. Seguramente, a los creativos y/o diseñadores les suene esta historia. A mi me ha pasado cientos de veces y mi vida laboral es bastante corta, de apenas meses.

Después de que esto me ocurra en varias ocasiones el resultado es siempre el mismo:

- “No es esto lo que estaba pensando”

- “Lo que tenía en mente no se parece a esto”.

-”No va con el cliente.”

- “El mensaje no es este” etc

Para sentirse un poco frustrada, ¿no? No acertar una y otra vez es demasiado para una persona normal. Llega un momento en que piensas, puede que el problema sea mio.  Un momento, ¿mio? Aceptaré mi parte de culpa, pero si se analiza la situación vemos datos interesantes.

Primero, pretender que dos personas completamente diferentes lleguen a una misma idea y un mismo resultado es imposible.

Segundo, cada cliente tiene un estilo y una personalidad. No todo el mundo los conoce a fondo. Yo sé como soy yo pero es difícil saber cómo son los demás sólo por su nombre.

Creo que el problema es que no existe una comunicación fluida. A veces es bueno para la “libertad” tener unos marcos de referencia. Ese briefing, del que se hablaba en la carrera de Publicidad y Relaciones Públicas, un documento que me oriente y me permita desarrollar mi trabajo de una forma completa y satisfactoria.

Conclusión: Me asusta mucho que me digan “Ánimo, tienes libertad” cuando lo que quieren decir es: “No me da la gana de preparar la información para que hagas tu trabajo”.

Bienvenida al mundo laboral.



{Mayo 12, 2008}   La organización

ORGANIZACIÓN

A las empresas se las llama organizaciones aún cuando funcionan (algunas) sin organización.

Organización no significa ser estrictos. Tampoco significa más burocracia ni papeleos (en contra de lo que piensan personas cercanas a mi).

Organización es encontrar una fórmula de trabajo ágil y eficaz que permita desarrollar nuestras labores sin perder tiempo.

Para ello el orden es importante, pero no indispensable. El orden desorden como me gusta llamarlo a mi, reina en mi mesa de trabajo. Parece que todo está escampado pero no, todo tiene una razón, un porqué. Y es la única manera de tenerlo todo a mano y  que esté ordenado.

También hay que tener en cuenta los procesos de trabajo, es decir, la organización se logra planificando y distribuyendo las tareas.

Una buena organización tiene un incomveniente: nadie es imprescindible. Si falta la persona que lleva tal asunto o que se encarga de tal tema no pasa nada. Todos sabremos actuar porque siempre encontraremos los archivos que necesitamos para seguir trabajando.

Todo esto es pura lógica,¿no? Orden, comunicación, un sistema de trabajo correcto, etc… Bien, pues os voy a describir una situación 100% real:

Una mesa llena de papeles. 20 millones de post-it por doquier (y reutilizados). Cada papel rallajeado y con notas apuntadas de distintos clientes: medidas del folleto para fulano, mensaje de corrección de mengano…Una agenda vacía desde el 3 de enero y miles de Cd’s sueltos sin nombre ni nada que los identifique.

Este desorden sólo corresponde a la mesa de tu superior, quien te deja anotado lo que tienes que hacer en uno de esos fabulosos post-it re-re utilizados. Cliente X Haz un folleto. Vuelvo en 2H. Tenlo hecho.

¿A alguien más le suena esta situación?



{Mayo 4, 2008}   Trabajo en equipo III ¿Compartir o competir?

En respuesta al comentario de Argen, va este artículo.

Compartir: Repartir, dividir, distribuir, ayudar, auxiliar, colaborar, participar, intervenir, comunicar, convivir.

Competir: Rivalizar, desafiar, disputar, luchar, contender, emular, combatir, concursar.

He estado dándole vueltas al asunto, dentro del trabajo en equipo ¿Cuándo es bueno compartir? ¿Hay que competir con nuestros compañeros para llegar alto? Evidentemente SÍ.  Sin embargo, como todo en esta vida, nada es tan sencillo. No vale un sí o un no. No hay blanco o negro, porque existen innumerables tonalidades de grises. Así pues, seguí pensando.

Dentro de un equipo siempre hay un líder, alguien que adquiere el mando o el control. Esa persona bien por decisión propia o por voto consensuado, tendrá mayor poder sobre los demás. Aunque ello no significa que deba ser la persona más competitiva. El líder deberá tener gran capacidad para compartir porque su equipo necesita toda la información posible para trabajar. Además, deberá compartir su trabajo con el cliente, con sus superiores e incluso con otros equipos de la agencia.

Entre compañeros también debe de existir cierta armonía, la seguridad de que podemos confiar y compartir nuestras ideas. Para llegar lejos una persona ha de ser competitiva, pero solo es muy difícil conseguirlo. Sobre todo, cuando se trata de un trabajo en equipo donde cada miembro cuenta y nadie es imprescindible.

Cierto es que también hay que competir con nuestros compañeros e, incluso con nosotros mismos. Pero creo que la competición sana es una rivalidad que ayuda a mejorar profesionalmente y personalmente al equipo. El hecho de esforzarse para superarse y estar al nivel del resto del equipo es beneficioso para el rendimiento global del mismo. Pero, ¿Sabrá todo el mundo competir? ¿Dónde están los límites de la competición y las “puñaladas traperas”?

Los límites vienen de la mano de la personalidad y la ética de cada profesional. El equipo puede tener una reunión donde establecer los límites deontológicos pero si alguien no cumple y hace trampa, si alguien se dedica a robar ideas y a pisotear a sus compañeros, a mi parecer, debería de ser inmediatamente expulsado del equipo. Definitivamente NO es un buen profesional.

Argen, mi respuesta es: Compartir y competir siempre pensando en lo mejor para el equipo, la agencia y para nosotros mismos.



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