Con los presupuestos tan ajustados para publicidad, pocas son las empresas que apuestan por la televisión. Resulta más tentador buscar otros medios en los que anunciarse, los cuales le permitan dirigirse a su público objetivo de una manera más directa.
Para el pequeño y mediano anunciante, la televisión no significa un medio fundamental, pero ¿Qué pasa con los grandes anunciantes?
Efectivamente, cada vez reducen más su inversión en televisión, todo ello quizá por el aumento de los precios y de los canales de televisión. Y yo me pregunto, ¿Qué efectos tiene no aparecer en la tele?
La marca se olvida. Es la mayor consecuencia directa de no tener presencia en la caja tonta. Una gran marca que no sale en la televisión va cayendo en declive y en plazo de un año puede ser olvidada por completo. Lo cual significa que un consumidor cuando piensa en un producto no piensa en esa marca ni en su lista corta de marcas. Ejemplo: 5 marcas de coche: Audi, BMW, Mercedes, Seat, Peugeot. ¿Es que no hay más marcas? Claro que sí, pero no pensamos en ellas.
Bueno, y si no quiero o no puedo anunciarme en televisión, ¿Cómo evito el olvido?
Para no ser olvidada habrá que invertir en imaginación y creatividad, además de tener en cuenta qué hacen los competidores, lo que traducido al idioma publicitario significa hacer más publicidad below the line e investigación. ¡Sorprende a tu público y seguirás en su mente!
Otra opción es mantener activa 2 o 3 productos de una marca, para así ir revitalizándola y posicionándola. La marca sigue teniendo presencia gracias a unos pocos productos. Esto se conoce como el “Efecto halo”. El gran inconveniente es que el resto de productos de la marca sean olvidados y la percepción del público se reduzca a que es una marca con tres productos sólo.
En definitiva: Para que una marca siga con vida es fundamental INVERTIR e3n ella, hay que considerarlo una inversión y no un gasto, porque al final los resultados serán POSITIVOS.










