“Tienes libertad para hacer lo que quieras”
¿Qué significa realmente? ¿En serio que tienes libertad? Sólo el nombre del cliente y lo que quiere: Folleto, valla, expositor, etc. Nada más. No hay reglas, no hay indicaciones, libertad absoluta. Seguramente, a los creativos y/o diseñadores les suene esta historia. A mi me ha pasado cientos de veces y mi vida laboral es bastante corta, de apenas meses.
Después de que esto me ocurra en varias ocasiones el resultado es siempre el mismo:
- “No es esto lo que estaba pensando”
- “Lo que tenía en mente no se parece a esto”.
-”No va con el cliente.”
- “El mensaje no es este” etc
Para sentirse un poco frustrada, ¿no? No acertar una y otra vez es demasiado para una persona normal. Llega un momento en que piensas, puede que el problema sea mio. Un momento, ¿mio? Aceptaré mi parte de culpa, pero si se analiza la situación vemos datos interesantes.
Primero, pretender que dos personas completamente diferentes lleguen a una misma idea y un mismo resultado es imposible.
Segundo, cada cliente tiene un estilo y una personalidad. No todo el mundo los conoce a fondo. Yo sé como soy yo pero es difícil saber cómo son los demás sólo por su nombre.
Creo que el problema es que no existe una comunicación fluida. A veces es bueno para la “libertad” tener unos marcos de referencia. Ese briefing, del que se hablaba en la carrera de Publicidad y Relaciones Públicas, un documento que me oriente y me permita desarrollar mi trabajo de una forma completa y satisfactoria.
Conclusión: Me asusta mucho que me digan “Ánimo, tienes libertad” cuando lo que quieren decir es: “No me da la gana de preparar la información para que hagas tu trabajo”.
Bienvenida al mundo laboral.